domingo, 23 de abril de 2017

De la lectura como una de las bellas artes

Que el saber no ocupa lugar, es una mentira que conocemos todos aquellos que nos declaramos amantes de los libros. Ocupan espacio, pesan y algunos se nos pueden hacer indeciblemente pesados. Sin embargo, no cambiaríamos esa imagen de estanterias atestadas de libros, leidos y releidos, que otorgan calidez y un sentimiento de placidez a un hogar. Es más, a pesar de las "desventajas" del papel sobre los libros electrónicos, éstos siguen sin arrancar y no parece que vayan a constituirse en su sustituto, sino en complemento en el mejor de los casos. Además, diversos estudios psicológicos llevan tiempo señalando que la memorización se logra mejor leyendo en papel y no en formatos digitales. No sé si serán de mi opinión, pero una casa sin libros da una cierta sensación de desnudez.


Por desgracia, los españoles leemos poco, ya sin entrar a valorar la mayor o menor calidad de las lecturas. Los datos del CIS, aunque arrojan mejoras de 15 años a esta parte, cuando en 2002 un 42% de españoles confesaban no leer ni un libro al año, reflejan que en torno a un tercio de los españoles sigue sin poner la mano sobre un libro en todo el año. Si los resultados medios no son peores, posiblemente sea por ese escaso 9% de los que leemos 13 o más libros al año. Por hacer una comparación, en Estados Unidos "sólo" un 25% declaran no leer ni un libro al año y, además, leen de media el doble de libros que nosotros.

Los datos señalan también que en la cohorte de edad de 14 a 19 años, el número de lectores se sitúa en el 90%, para descender en poco tiempo a esas tasas de lectura que tanto deberían avergonzarnos. ¿Qué se está haciendo mal? Quizás una de las claves sea la apuntada aquí, que los libros que los chavales se ven obligados a leer son aburridos. Una cosa es que Cervantes, Clarín o Pérez Galdos sean grandes referentes de nuestra literatura, y otra que haya que inyectarles en vena libros en un lenguaje que no dominan y para los que es probable que carezcan aún del bagaje intelectual para apreciarlos. Es decir, lo primero es lograr que aprecien la lectura como algo positivo y agradable para que, con el tiempo, acaben diversificándose y descubriendo nuevos, o antiguos, géneros y escritores. Miren la lista de lecturas recomendadas por los educadores británicos y lloren.

Me pregunto si no será por evitar un trauma a los pobres estudiante de bachillerato que el gobierno ha planteado la eliminación de la asignatura de literatura universal... Ciertamente es triste pensar en el nivel de ni-nismo que esto, junto con la desaparición de la asignatura de filosofía, acabará produciendo. Si bien me refería antes a las dificultades que podían encontrar estudiantes no preparados para comprender y apreciar textos con registros diferentes a los que están acostumbrados, considero temerario e irresponsable que nunca se vean siquiera enfrentados a ellos. Nadie nace sabiendo y aprender es un reto y una carrera que nunca finaliza. No es buen mensaje el que parece entreverse: "¿Te cuesta esfuerzo? No te preocupes, eliminamos la asignatura."

Es verdad que no todo depende de la escuela; la relación entre éxito escolar y una buena biblioteca familiar está bastante más que demostrada, aunque haya quien discuta que, a mayor nivel económico, más posibilidad de que esto ocurra. Pero a estas alturas, contando con amplia red de bibliotecas públicas y proliferando las tiendas de segunda mano especializadas en libros, mantener que sólo las personas pudientes pueden leer, es un anacronismo injusto y un intento de autoexcusarse por los errores propios. Los padres son responsables de animar a sus hijos (importante, animar, no forzar) a leer; a su ritmo y sin cortapisas. Excitar la curiosidad del niño y joven adulto es el mejor método para que, de motu proprio, se convierta en un lector maduro.

Nunca hay que descartar un género, aunque pueda ser académicamente poco apreciado. Como en el caso de las comedias en el cine, poco apreciadas por la crítica en general, pero éxito de audiencia, en contraposición a dramones infumables y soporíferos (de los que el cine español sabe mucho) pero francos fiascos... cuando llegan a estrenarse, aunque sólo sea para cobrar subvenciones. Así, la fantasía o la ciencia ficción no tienen por qué ser considerados inferiores al ensayo. Yo mismo soy un lector tardío de ciencia-ficción (aunque no por considerarlo un género menor), en la que encuentro muchas obras que son críticas mordaces y verdaderos trasuntos de nuestra sociedad actual, con sus vicios y sus virtudes. Creo que ser capaz de disfrutar por igual del humor de Tom Sharpe, el ingenio de G. K.Chesterton, la fantasía de Terry Pratchett, el costumbrismo de Soseki Natsume, el naturalismo de Emile Zola, o el cosmopolitismo de Henry James es algo que no cambiaría por nada.

Las ventajas de la lectura a nivel cognitivo son enormes: ser capaz de ponerse en el lugar del otro, sentir su dolor o su alegría; ponerse mentalmente en diferentes situaciones sociales y contextos históricos; realizar una lectura crítica de la realidad, distinguir lo profundo de lo superficial, lo importante de lo accesorio; ser más imaginativo y convertirse a su vez en potencial creador de nuevas historias...

¿Qué creen ustedes?

jueves, 9 de marzo de 2017

La mujer y el determinismo biológico

"Las mujeres deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes". Con estas amables palabras hacia el sexo femenino, intervenía el pasado 2 de marzo de en la Eurocámara el polémico diputado polaco Janusz Korwin-Mikke (En octubre de 2015 fue suspendido durante diez días y se le impuso una multa de 3000 euros por hacer apología del nazismo en la cámara). 
Janusz Korwin-Mikke. Fuente: Adrian Grycuk - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0 pl
Pero no nos quedemos en la anécdota. En el trasfondo subyace una corriente de pensamiento muy antigua que creíamos casi erradicada en las sociedades occidentales avanzadas. Por desgracia, no puedo ser tan optimista en lo referente a la mayoría de países en desarrollo y del tercer mundo, donde la igualdad y el respeto a la mujer suenan todavía a quimera. 

lunes, 6 de marzo de 2017

El autobús de la tolerancia

Hoy es un autobús y unos tuiteros, ayer fueron unos tirititeros o el boicot a un artista judio en un festival de reggae, y quizás mañana un drag queen por una posible ofensa a los sentimientos religiosos. Da igual el caso particular, todos coinciden en una cosa: el convencimiento por parte de sus críticos de saber lo que es la tolerancia y la libertad de expresión, sin ser conscientes que apenas rascan la superficie de unos conceptos que han banalizado e infantilizado.

La capacidad del español de chotearse de todo es infinita
La preocupación por esta libertad es antigua y quizás nadie como John Stuart Mill la ha defendido con más ardor y acierto. No en vano una de sus mayores preocupaciones era la lucha contra la tiranía de la mayoría que ya esbozara Alexis de Tocqueville en su Democracia en América  y de la que Elisabeth Noelle-Neumann desarrollaría la teoría de la espiral del silencio, según la cual nos sumaremos a la mayoria (real o aparente, la influencia del clima de opinión percibido en cada momento es muy grande) o guardaremos silencio para evitar quedar socialmente excluidos o condenados al ostracismo. George Orwell, en el prólogo a su Rebelión en la granja referido a la libertad de prensa, pero siempre extensible a cualquier ámbito, señala con acierto dónde nace esta tiranía: “en un momento dado se crea una ortodoxia, una serie de ideas que son asumidas por las personas bienpensantes y aceptadas sin discusión alguna [] Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia”. Sin embargo, como acaba señalando, “si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oir”

lunes, 5 de diciembre de 2016

Prohibir libros es mejor que el sexo


Sólo parece existir una cosa que al ser humano le guste más que el sexo, y es prohibir o intentar reprimir cualquier manifestación de opiniones o ideas que consideren ofensivas o que atenten contra sus creencias más íntimas. La literatura no queda fuera de este ánimo censor, sino que existe una larga tradición desde la aparición de la palabra escrita de prohibir determinados títulos por ser considerados sacrílegos, heréticos, perniciosos para la moral o realizar crítica política.
 

Mucho antes de la aparición del ejemplo clásico de institución censora, la inquisición española, otros se dedicaron a la destrucción de bibliotecas enteras. Como recoge Alberto Mangel en "Una historia de la lectura": "Las obras de Protágoras se quemaron en atenas en el año 411 a.C. En el año 213 a.C., el emperador chino Shih Huang-ti trató de acabar con la lectura quemando todos los libros del reino. En el año 168 a.C., la Biblioteca Judía de Jerusalén fue deliberadamente destruida durante la revuelta de los macabeos. En el siglo primero de nuestra era, Augusto envió al exilio a los poetas Cornelio Galo y Ovidio y prohibió sus obras. El Emperador Calígula ordenó que todos los libros de Homero, Virgilio y Tito Livio fueran quemados (...). En el año 303, Diocleciano condenó al fuego todos los libros cristianos."

martes, 29 de noviembre de 2016

Fidel Castro en contexto

El último dictador de la guerra fría ha muerto. Aunque el mal puede durar mucho más de lo que sería deseable, todo acaba terminando. Casi como anécdota quedan los más de 600 planes para atentar con su vida, de los que se intentaron más de un centenar. Como ironiza un periódico muy serio, al final la CIA ha dado por finalizado su plan de matar a Fidel Castro de viejo. Y aunque no tengo demasiado claro que la historia le vaya a absolver, pero lo que sí parece claro es que no se dejará de hablar de él. Cuarenta y siete años en el poder, más otros 10 en la sombra, dan para mucho. 



Símbolo de una época como héroe para unos y dictador para otros, no era un hombre que dejara a nadie indiferente. Destilaba un carisma que era a la vez un dulce licor que embriagaba a sus seguidores y un veneno que intoxicaba a sus detractores. Para comprender mejor sus acciones los discutido de su figura, hay que poner las cosas en su contexto y examinar el conjunto sin quedarnos en el detalle.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Cayetana Álvarez de Toledo y la recuperación política de España

En el marco del curso organizado por la Red Floridablanca los días 9 a 11 de noviembre de este año en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia, con el título "Globalización y responsabilidad: nuevos horizontes de la democracia liberal", ya había tenido ocasión de asistir a la ponencia impartida por Esperanza Aguirre sobre el virus del populismo.

José Font y Cayetana Álvarez de Toledo en la sesión final de las jornadas organizadas por la Red Floridablanca
En la última sesión, tras una brillante presentación del escritor e historiador José Font, llegó el turno de la última ponencia del curso a cargo de Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz de la plataforma cívica Libres e iguales, quien tuvo unas primeras palabras de agradecimiento para la UIMP y un recordatorio del papel de la universidad como lugar de debate y no de adoctrinamiento; con el espíritu crítico como eje educativo y, en suma, el lugar donde hacerse pregunta y obtener respuestas de calidad.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Esperanza Aguirre y el virus del populismo

No todos los días se tiene la oportunidad de escuchar a ponentes con la relevancia de Esperanza Aguirre hablar de uno de los grandes males que amenaza la democracia liberal en el siglo XXI,como ya lo hiciera en el siglo XX: el populismo y sus riesgos para la democracia. 

Esperanza Aguirre atendiendo a los medios a la entrada de la UIMP de Valencia

jueves, 10 de noviembre de 2016

No es para tanto

El mundo termina, la civilización tal como la conocemos acaba de sucumbir ante la llegada del anticristo del peluquín y ni emigrar a Canadá nos salvará. Las bolsas caen en picado, la incertidumbre crece y el botón nuclear está en manos de un hombre que preguntaba sin ambages "¿Si tenemos armas nucleares, por qué no podemos usarlas?". Ni la elección del propio Chtulhu habría causado tal conmoción.

¿Por qué elegir el mal menor?

viernes, 28 de octubre de 2016

Maniqueismo y tolerancia

La universidad parece estar perdiendo su papel como espacio para el debate intelectual. Se intenta obligar a pedir perdón por defender posturas o hacer mención a cuestiones que, aunque puedan ser controvertidas en ocasiones (o incluso sin serlo en absoluto), son absolutamente lícitas. Quizás no hayamos llegado todavía al nivel estadounidense, donde muchos estudiantes entienden que la universidad es un espacio donde deben sentirse cómodos y a salvo de cualquier situación, idea u opinión que choque contra sus principios y valores morales, pero estamos peligrosamente cerca. Y lo dicho en relación al mundo universitario se debe hacer extensivo a la sociedad en su conjunto.

Escrache a Felipe González y Juan Luis Cebrián en la Universidad Complutense de Madrid en octubre de 2016

sábado, 22 de octubre de 2016

La larga marcha hacia la irrelevancia política

Podemos va camino de la irrelevancia política. ¿Cómo puedo decir esto, se preguntará más de uno, en relación a un partido que cuenta con una nada despreciable representación parlamentaria, y cuyas perspectivas ante unas terceras elecciones se antojan bastante positivas? La respuesta pasa por obviar el número de escaños que tienen o puedan obtener y trasladar la cuestión a la posibilidad de influir en las políticas que lleve a cabo el nuevo gobierno, que nadie duda ya que será del Partido Popular y encabezado por Mariano Rajoy.


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